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La descomposición de la materia orgánica

La descomposición de la materia orgánica tiene lugar por distintas poblaciones de microorganismos. Los compuestos de bajo peso molecular son descompuestos principalmente por levaduras saprófitas que son los colonizadores primarios. Los colonizadores secundarios utilizan materiales más complejos, como los polisacáridos. Los colonizadores terciarios metabolizan los polímeros más complejos, como la lignina. Los microorganismos del suelo incluyen bacterias, actinomicetes, hongos, algas, protozoos y virus. Si las condiciones ambientales son constantes, las poblaciones de microorganismos permanecen constantes.

La descomposición de la materia orgánica da lugar a CO2, agua, elementos minerales y unas sustancias complejas denominadas humus, compuestos o sustancias húmicas. Las sustancias húmicas son compuestos de elevado peso molecular que se forman por reacciones secundarias de síntesis y que son distintas de cualquier sustancia presente en los organismos vivos. Las sustancias húmicas son muy resistentes. Los componentes predominantes del humus son los ácidos fúlvicos, los ácidos húmicos y las huminas.



Los distintos materiales que se aplican al suelo y que dan lugar a la materia orgánica pueden tener composiciones muy distintas. La mineralización y la humificación se desarrollan de modo distinto según se trate de residuos de elevado contenido en almidón o celulosa u otras sustancias orgánicas solubles en agua, como los ácidos orgánicos, azúcares, aminoácidos, etc. (fácilmente degradables) o de elevado contenido en lignina (difícilmente degradable).



Los procesos de humificación y mineralización dependen de múltiples factores, entre ellos del material orgánico original, de las condiciones red-ox del suelo (ligado a la textura y contenido de agua), del régimen térmico y de humedad, etc.
La presencia de oxígeno actúa sobre el ciclo de la materia orgánica. Cuando existe oxígeno actúan los microorganismos aeróbicos, mientras que cuando falta oxígeno, actúan los microorganismos anaeróbicos facultativos u obligados. Los microorganismos necesitan un donante de electrones, que puede ser el oxígeno, los óxidos de nitrógeno, compuestos de manganeso o hierro o bien moléculas orgánicas, como el succínico, caso en el que se dan fermentaciones. La tasa de descomposición de la materia orgánica dependerá en la eficiencia de las bacterias y en la capacidad del suelo para proporcionar estos donantes de electrones.



Los microorganismos necesitan desarrollarse en un medio húmedo. Por lo tanto, la humificación y la mineralización tendrán lugar esencialmente en presencia de agua. Si el suelo se halla muy seco, los procesos pueden pararse hasta que vuelva a mojarse, por lo que los ciclos de humectación y desecación del suelo influyen sobre la evolución de la materia orgánica del mismo.



Tanto las reacciones abióticas como las relacionadas con la actividad microbiana aumentan su tasa con la temperatura. A temperaturas muy bajas se paran los procesos de humificación y mineralización, aumentando a medida que aumentan las temperaturas.



La actividad de los microorganismos que descomponen la materia orgánica depende del pH del suelo, mayor a pH ligeramente ácido o neutro.



Factores que se deben tener en cuenta para evaluar a los materiales orgánicos en la explotación agrícola



1). Comprobar que los beneficios sugeridos por el fabricante se adaptan al valor económico de la producción.

Por ejemplo, un producto que produzca un ligero aumento de la producción de un cultivo con elevado valor añadido puede resultar rentable, mientras que el mismo producto aplicado a un cultivo de escaso valor puede ser antieconómico.



2). Relativizar los efectos. Los efectos de dosis bajas de un producto pueden ser negligibles cuando se tiene en cuenta el propio contenido de este producto de modo natural en el suelo.
Por ejemplo, si el suelo contiene de modo natural 10 millones de microorganismos por centímetro cúbico, aplicar una dosis de un producto que contenga microorganismos que equivalga a aportar 20 o 30 microbios por centímetro cúbico de suelo producirá sin duda un efecto relativo muy bajo.



3). Buscar información sobre ensayos realizados por laboratorios y organismos imparciales que suministren una información fiable sobre las ventajas del producto con respecto de otros productos existentes en el mercado.



Por Silvia Burés, Dra. Ingeniera Agrónoma, Ph.D. Horticultura



Fuente: Revista Terralia

Comentarios

Buenos días:

Me gustaría tener una plática con la Dra. Burés relacionado con este tema para evaluar la factibilidad de realizar un proyecto, con el objetivo de iniciar un negocio.

Favor de informarme dónde puedo contactarlos para hablar acerca de esto.

Sin más por el momento me despido.

Ing. Juan Francisco García Luna
francisco.garcia.luna@hotmail.com



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Articulo | by Dr. Radut