El consumo no responsable de carne acarrea problemas de salud, económicos y ecológicos. Más allá del polémico maltrato a los animales, conviene reflexionar sobre las consecuencias del consumo excesivo de carne en los países ricos y su paulatina extensión a la población mundial.
Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la alimentación animal consume el 95% de la producción mundial de soja y el 44% de la de cereales. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la mitad de la pesca mundial se utiliza para piensos.